miércoles, 27 de septiembre de 2017

Las redes sociales

Muchos migrantes digitales empezamos a utilizar las redes sociales ante la necesidad de actualizarnos en función del avance de la tecnología. Los niños y los jóvenes que nacieron en la era digital, hacen y deshacen con la tecnología, son nativos digitales. Esa condición ha generado la necesidad de hacer nuestro mejor esfuerzo por comunicarnos en aplicaciones que son muy comunes en el lenguaje de los jóvenes: Instagram, WhatsApp, Facebook, Messenger, Skype, Twitter,  Snapchat, entre otros.  En reuniones de familia, todos utilizan su teléfono celular, ya no nos comunicamos  cara a cara, nos enviamos mensajitos, memes u otro tipo de archivos estando a la par. Los tiempos han cambiado de forma tan abrupta, que si no hacemos algo para retomar aquellos aspectos que son claves en la vida, tendremos una sociedad con grandes limitaciones comunicacionales en el futuro. Por ejemplo: comer juntos, hablar en familia, visitar a la familia, realizar tertulias familiares el fin de semana, entre otras formas de unión y comunicación importantes.

Veo con preocupación que ahora lo común es utilizar las redes sociales para descalificar, ofender y lastimar a las personas. Muchos circulan videos o fotografías de personas con quienes alguna vez estuvieron relacionadas, pero por cólera los hacen públicos denigrando y violando su privacidad. Casos en donde se utilizan las redes sociales para aprovecharse de la inocencia  de personas y utilizar formas atractivas para encausarlas en actividades donde se ponen en riesgo la vida y dignidad. Hemos visto situaciones donde se establecen supuestas amistades, que luego resultan en casos de acoso y violencia. Asimismo, casos  en donde se crean perfiles falsos para-desde el anonimato-ofender y difamar a otros, expresando de esta manera lo que en forma transparente no se animan a decir.


En lo personal, informamos sobre alguna actividad o desarrollo de una estrategia, y existen muchos que entienden la dinámica,  opinan,  comentan,  sugieren y critican, eso es válido.  Sin embargo,  hay otros que se dedican a hablar de otros temas-sin relación alguna-, algunas veces utilizando lenguaje soez, eso en realidad es muy dañino para la sociedad. Cuando comentemos, tengamos la certeza de investigar sobre el tema para no decir cualquier cosa, porque lo que demostramos es que estamos confundidos y creemos saber más de la cuenta. 

jueves, 14 de septiembre de 2017

El 15 de septiembre: un aniversario más de la independencia patria

ministro de educación

Mañana se celebra el  196 aniversario de la independencia.  Cuando llega septiembre  nos invade un sentimiento patriótico muy particular, vemos banderas ondear en vehículos, casas e instituciones, las bandas  intensifican sus periodos  de práctica, los desfiles son otra distinción de la época, así como las antorchas, los actos cívicos, etc. El azul y blanco se tornan en los colores de la época. Sentimos orgullo por la patria, por lo típico, la naturaleza, la jura a la bandera, el himno nacional, nuestras tradiciones y costumbres, así como por otros aspectos de nuestra nacionalidad.  A pesar de todo lo que inspira esta época, quiero hacer algunas reflexiones muy importantes. En primer lugar, quiero señalar que esos sentimientos no deben ser exclusivos del mes de septiembre, deben ser permanentes, debemos sentirnos muy orgullosos de nuestras raíces y pregonarlo, además de ello es nuestra responsabilidad hacerlo notar con nuestros actos hacia los demás y hacia la patria misma. 

Algunos aspectos que deben ser característicos de nuestra actuación hacia nuestro país son: cumplir con nuestros compromisos como ciudadanos, pagar impuestos, cuidar el medio ambiente, no ensuciar las calles, cumplir con nuestros deberes como padres, esposos e hijos, nos hacen ser personas de bien y eso abona a una sociedad digna. Otro aspecto muy importante a considerar es el respeto a los demás, no debemos hacer a nadie lo que no queremos que nos hagan a nosotros. El respeto a la diferencia, a la libre expresión de ideas, a la libre actuación -siempre que ésta no afecte a los demás-, a la diversidad cultural,  étnica y lingüística,  en un país como el nuestro, en donde contamos con una gran cantidad de  idiomas, costumbres y  tradiciones,  de lo cual no solo nos debemos estar orgullosos sino que debemos  respetar, evitar el racismo, la discriminación y la exclusión.

Al tener la oportunidad de celebrar un cumpleaños más de la patria, es un buen momento para que reflexionemos  acerca de lo que como ciudadanos debemos hacer para con la comunidad, municipio, departamento y el país. Lo que  necesitan de mí, lo que debo hacer para  que  cada día seamos mejores, no esperando que todo me lo den sino, estar consciente que como ciudadano tengo derechos y obligaciones.


¡Feliz 15 de septiembre y a celebrar todo el año por la patria que tenemos!

viernes, 8 de septiembre de 2017

Los jóvenes y la posibilidad de estudiar en el extranjero

Anualmente despido a una buena cantidad de jóvenes que van a otros países a realizar estudios de corto, mediano o largo tiempo. Son múltiples los países que ofrecen becas para realizar estudios, desde una estadía de un mes, seis meses, un año, hasta cinco años o más.    En el pasado el hecho de realizar estudios en otro país era un verdadero sacrificio, las posibilidades eran muy reducidas, el manejo del inglés era una condición que obstaculizaba,  la comunicación con los familiares requería esfuerzo, el costo de una llamada internacional significaba gran cantidad de dinero.  A eso se le sumaba que no todas las familias contaban con teléfono residencial, la situación se complicaba, pues se debían hacer las llamadas por citación a una cabina de Guatel. Esas condiciones han cambiado, las ofertas de becas han aumentado, el manejo de un segundo idioma es algo al que muchos jóvenes tienen acceso, la comunicación es, no solo gratis sino que  existen muchas formas y aplicaciones que han eliminado esa limitación.

He tenido la oportunidad de visitar universidades de varios países del mundo y me da alegría cuando me saludan estudiantes guatemaltecos, quienes realizan sus estudios y en muchos casos son profesores en esas universidades. Me he sentido alegre por el esfuerzo de esos hombres y mujeres que han sacrificado su familia, su país, y su comunidad para buscar una formación que los lleve hacia un mejor futuro para ellos y su contexto.   Otros en gran proporción regresan a su país a aplicar sus conocimientos y experiencias de aprendizaje, de manera que el país y la ciencia de su especialidad se ven beneficiados.

Recientemente, despedí a 17 jóvenes que viajarán a Taiwán a realizar estudios de especialización y maestría, igual lo he hecho cuando viajan a Corea del Sur, o cuando van a Japón, Israel, España, Francia o Estados Unidos, son muchos los países amigos que contribuyen a mejorar las condiciones de los guatemaltecos a través de oportunidades que les cambian la vida.

Invito a los jóvenes inquietos, aquellos que desean romper fronteras e ir a buscar otras oportunidades de estudio a  culturas distintas, para que no dejen pasar el momento, se informen de los detalles, la SEGEPLAN es el ente encargado de concentrar la información y de esa forma pueden lograr una oportunidad que cambie el rumbo de sus vidas.

jueves, 24 de agosto de 2017

Los jóvenes y la violencia


Conocemos por los medios de comunicación sucesos de violencia donde están involucrados niños y jóvenes,  con asombro vemos cómo los niños se han convertido en sicarios, los adolescentes planean y ejecutan atentados donde pierden la vida muchas personas, como ejemplo lo sucedido en el hospital Roosevelt. Adolescentes convertidos en criminales, pandillas que  reclutan niños y jóvenes para entrenarlos y que pongan la cara en las extorsiones y asesinatos. Vemos con mucha pena la cantidad de jóvenes recluidos en los centros para jóvenes en conflicto con la ley penal, que reclaman buena alimentación, cuidados y otras prebendas para ellos. Es preocupante que los centros de reclusión de jóvenes en conflicto con la ley penal, cada vez reciban más jóvenes y estos sean insuficientes.  Preguntémonos, ¿quién es el culpable que los jóvenes se vinculen a la violencia?  ¿El Estado o la familia? Algunos dirán que son los dos, el Estado por no garantizar a las familias  las condiciones mínimas para que  vivan en condiciones humanamente aceptables. Tenemos que quitarnos el estigma que pobreza es sinónimo de violencia, hay delincuentes de alto calibre que provienen de hogares con amplias condiciones económicas y de estos hay muchos.  Los jóvenes deben estar en las aulas, en los centros de formación, que por derecho les corresponden,  no deben estar  en las calles matando pilotos, asaltando, extorsionando o violando.   Guatemala es un país de jóvenes, muchos no han tenido la oportunidad de desarrollar procesos formativos en el sistema educativo para contar con un futuro prometedor.  Mas de la mitad de la población guatemalteca es menor de 30 años, somos un país con una población  potencialmente capaz de mover la economía nacional y por ello será un país que disfrutará el bono demográfico, el gran riesgo es que los jóvenes no cuenten con la formación para desempeñarse productivamente y aportar a la economía nacional de una forma sustentable. Lo anterior nos coloca en situación de alto riesgo, la sociedad será afectada en la medida que la población de jóvenes tenga baja formación. Como Estado debemos buscar mecanismos para garantizar a los jóvenes oportunidades de desarrollo integral, acciones que permitirán que menos jóvenes se vinculen a actos de violencia. La familia juega un papel importante, en su seno es donde se aprenden los valores y principios fundamentales para el comportamiento en sociedad. Todos tenemos que aportar para que la juventud sea un factor fundamental en el desarrollo adecuado de la sociedad.

miércoles, 16 de agosto de 2017

La educación, herramienta para construir un país.

Escucho en múltiples ocasiones que la educación es pilar para el desarrollo, que con educación lograremos cambiar el rumbo de nuestra vida y de nuestra familia, que un pueblo educado progresa, que invertir en educación  es invertir en el futuro. Estamos claros que la educación es fundamental, necesaria y clave para alcanzar una sociedad desarrollada. Debemos preguntarnos: ¿qué tipo de educación queremos? ¿cuánto cuesta esa educación? ¿cómo debe ser esa   educación? La educación es un proyecto político de la sociedad, con ella estamos formando los ciudadanos que queremos: beligerantes, críticos, responsables, activos, transformadores o al contrario, obedientes, acríticos, consumidores o productores, creadores o reproductores, pensadores o seguidores. Por medio de modelos educativos que se desarrollan en los países, que parten de ideologías o fundamentos filosóficos de común consenso hacia el logro de los grandes desafíos que pensadores, políticos u otros actores definen como lo ideal, la meta o la aspiración que desean que sea esa sociedad, usan el sistema educativo como el medio para lograr esa aspiración. Países que luego de guerras que han destruido su infraestructura y tejido social, han tenido que revisar con profundo análisis el camino a seguir para resurgir con más fuerza, convirtiéndose en potencias en todo sentido. Ejemplos como: Japón, Corea del Sur, Corea del Norte, Israel, Cuba, entre otros. Ellos han visto la necesidad de cambiar el rumbo que ha de seguir su sociedad. Esas sociedades- como los lectores podrán apreciar- son sociedades capitalistas, socialistas o comunistas, pero todas tienen en común el modelo educativo que implementaron, que les dio la orientación ideológica, filosófica y política que sus líderes deseaban imprimirle a la sociedad. Esa orientación no se logra de la noche a la mañana, es resultado de diseño, planeamiento, implementación, dirección y evaluación de procesos a mediano y largo plazo, son décadas y siglos los que llevan a lograr la sociedad que se aspira. En Guatemala necesitamos que con valentía y acuerdos de los diferentes actores  trabajemos por la sociedad que aspiramos,  el modelo educativo para lograrlo, la escuela en donde se desarrolle ese modelo y el perfil de profesor para lograr esa aspiración.  No es cosa fácil, pero sí muy necesaria, es todo un desafío en el tiempo pero hay que iniciar el reto, poniéndonos de acuerdo en lo que deseamos que sea este país. El momento es ahora.