viernes, 9 de marzo de 2018

Unas palabras para los alcaldes que apoyan en el sector educación


En mi recorrido por el país me he dado cuenta cómo los señores alcaldes prestan un servicio especial a sus comunidades, hoy quiero referirme al sector educación. Los alcaldes son líderes locales que aportan al desarrollo de sus comunidades en múltiples formas; los vecinos ven en ellos a las autoridades que les resuelven todo.  Les piden colaboración en transporte para excursiones, fiestas de quince años, casamientos, dinero para comer, comprar medicina, enterrar un familiar,  construir escuelas, contratar maestros, donar escritorios, pagar conserjes en las escuelas, contratar personal de cocina entre otros. Son líderes que juegan un papel importante en todos los sectores y en el sector educación en especial. Cuando visito a alcaldes o cuando ellos me visitan, me doy cuenta que algunos contratan  200, 100, 80, 50, 30, 10 etc, cantidad de docentes. 

Es un verdadero aporte, sé que lo que aportan como salario a los docentes es simbólico, muchas de las comunidades tienen instalaciones escolares en mejores condiciones, pues los alcaldes han realizado una tarea muy importante. He dicho que reconozco el aporte de los alcaldes y he mencionado en reiteradas oportunidades que la educación de un país no es responsabilidad de una sola persona. Todos tenemos un papel que hacer y debemos desempeñarlo bien. He visto alcaldes que han decidido no vincularse con educación, es decir,  no construir escuelas, ni equiparlas, tampoco seguir contratando docentes. Esa decisión la respeto, sin embargo, nosotros como Mineduc, no tenemos la respuesta para todas las necesidades que el sistema educativo presenta. 

En muchos casos, en lugares donde los alcaldes ya no apoyan en infraestructura o en contratación de docentes, debemos cerrar escuelas o limitar a la población a recibir clases en condiciones no adecuadas, no porque no queramos enviar maestros o construir escuelas, sino porque los recursos son limitados. El Mineduc recibe el 2.8 % del PIB y debería recibir el 7%, de esa cuenta, no tenemos ni la mitad de lo que deberíamos tener en cuanto a presupuesto. Eso demuestra que no podemos dar respuesta a lo que necesita el sistema educativo. Vale hacer la siguiente aclaración, hay muchas personas que entienden esto, otros no tienen ni la más mínima idea de lo que sucede, reclaman, presionan y simplemente piden lo imposible. 

Como país se necesita que todos paguemos impuestos, que seamos honestos con nuestra patria  y que los recursos se usen de forma transparente, solo así tendremos  lo necesario para invertir como se debe en educación. Es común escuchar las expresiones que la educación es la base del desarrollo,  sin educación ningún pueblo progresa, debemos apostarle a la educación, frases, que sobre todo en época electoral se hacen muy comunes.   En la realidad, no vemos por ningún lado los recursos económicos para hacer lo que se debe hacer, para que la educación sea verdaderamente de calidad.

Finalizo agradeciendo a los alcaldes que apoyan a la educación también a los que han decidido ya no hacerlo. Todos tienen claro que en la medida en que invierten en educación, están apostándole a tener en el futuro un pueblo distinto, donde sus habitantes sean la mejor carta de presentación.   


jueves, 22 de febrero de 2018

Tributo a los docentes jubilados


Dedico este espacio a los hombres y mujeres que durante  gran parte de su vida,  colaboraron en el servicio público en distintas instituciones  del Estado y que decidieron acogerse al plan de retiro. Por mi vinculación al sector educación, me referiré a los docentes, la profesión docente es la más importante en una sociedad, sin embargo, en sociedades como la nuestra, las condiciones en que los docentes realizan sus tareas no son las más adecuadas, los salarios que perciben tanto en lo público como en lo privado son muy bajos. Un docente con 20 años de servicio puede jubilarse según la ley, sin embargo, se retira con lo mínimo, con una edad todavía productiva y en muchos casos busca otras fuentes de ingresos, en la iniciativa privada o en negocios propios. 

Muchos de estos docentes, pasados  algunos años buscan la forma de reincorporarse a la docencia, la cantidad que reciben como jubilados es insuficiente para cubrir sus necesidades y las de sus familiares dependientes.  Hay gran cantidad de docentes que llegan a la clase escalafonaria F, cumplen su tiempo de servicio y no se jubilan, a veces porque les apasiona la docencia, en otras, porque al jubilarse reciben menos de lo que devengan trabajando. 

Algunos de ellos presentan problemas de salud, otros se aferran a teorías tradicionales y  su desempeño es ampliamente cuestionable. Quienes decidieron retirarse enfrentan varios problemas, lo que reciben no les alcanza para cubrir lo necesario para vivir con decoro, por otra parte, no reciben aumento, bonos y otras prestaciones que se les otorgan a los docentes activos. El decreto 63-88, se encarga de normar y regular a todos los trabajadores del Estado que se han jubilado, no se hace separación entre trabajadores de educación, salud, comunicaciones, etc. 

A partir que se jubilan, dejan de pertenecer a sus ministerios respectivos y pasan a ser parte de las clases pasivas del Estado.   He visto casos de docentes que se jubilaron hace muchos años y Dios les ha dado larga vida, sin embargo, su jubilación es una nada para este tiempo, viven en condición muy lamentable después de haber dejado gran parte de su vida al servicio del Estado. Es un tema complejo, habrá que pensar en salidas para dignificar a esos hombres y mujeres que dieron su vida al servicio público.

En el Congreso de la República ya hay una iniciativa de ley para considerar el aumento del techo de retiro, espero algún día sea realidad.  Finalmente, aprovecho para aclarar que como Ministro de Educación, no soy quien decide otorgar o no, aumento o bonos a quienes ya se retiraron de la docencia. Si fuese yo el responsable, no pasaría por el Ministerio sin dar a quienes han dado tanto al país, un merecido reconocimiento económico al sacrificio, entrega y dedicación que dieron en su tiempo. Gracias docentes jubilados, ustedes han sido clave para el desarrollo de esta sociedad, nosotros hemos sido formados por ustedes y los reconocemos.

viernes, 9 de febrero de 2018

La necesidad de dignificar a los docentes


Existe una mala percepción con relación a que los docentes no merecen nada, su nivel de formación es bajo,  no llegan a trabajar y si lo hacen, su metodología es caduca, dicen que los docentes son los mejor pagados y  que solo para protestar sirven.  Hay personas que se expresan de una forma muy negativa acerca de los docentes. Hoy quiero generar un debate sobre ese tema, empiezo por señalar que,  como en todo trabajo, hay personas que se desempeñan excelente, otras aceptablemente y algunas mal.  
No encuentro una profesión en la que todos sus miembros se desempeñen en forma excelente. En el sector oficial de educación en Guatemala  hay 134,000 trabajadores  y se puede decir que en este sector tan grande e  importante podemos encontrar de todo. 
Nuestro sistema educativo presenta graves deficiencias en aspectos como infraestructura, mobiliario, equipo, materiales y otros insumos básicos para desarrollar los procesos educativos en forma adecuada.  Sin embargo, a pesar de esas condiciones, los docentes  hacen lo mejor que pueden para lograr desempeñar su trabajo con responsabilidad, creatividad y  calidad. Un profesor de primer ingreso tiene un salario de Q 3,135.56 con descuentos y luego de 25 años de trabajo podrían duplicar su salario. Ese es un salario que no cubre ni la canasta básica. Para un profesional que está dedicado a formar a los niños y jóvenes que se convertirán en el futuro en ciudadanos, es un salario con verdaderos inconvenientes para lograr una vida digna. Los docentes son los profesionales más importantes en una sociedad, ellos son quienes se encargan de formar capital humano, de ellos depende el futuro en gran medida de la sociedad. 
Por ello, necesitamos docentes bien formados, motivados para hacer su trabajo, que sean valorados y reconocidos, con un salario que les permita vivir con dignidad.  Hace algunos años haciendo un trámite en una dependencia del Estado, la persona que me atendió me dijo. “Hagan algo por los docentes para que cambien el estilo de vida de pobreza que viven muchos de ellos, la imagen que tengo del docente es aquella, en la que su día empieza muy temprano, sube a la camioneta, desayuna en ella, sale del centro educativo en donde trabaja, toma otra camioneta rumbo a otro centro donde imparte docencia en la  jornada vespertina o nocturna para reunir otros ingresos, come otro pan. Sale en la tarde hacia su casa, llega a altas horas de la noche, califica, descansa un poco, y en la madrugada inicia otra jornada igual.”  Me decía, los maestros deben ser dignificados, no son cualquier cosa. Ellos son los constructores de una sociedad con conocimientos.  
Hagamos esfuerzos para generar una forma respetuosa de ver en el país a los docentes.