Escucho en
múltiples ocasiones que la educación es pilar para el desarrollo, que con educación
lograremos cambiar el rumbo de nuestra vida y de nuestra familia, que un pueblo
educado progresa, que invertir en educación
es invertir en el futuro. Estamos claros que la educación es
fundamental, necesaria y clave para alcanzar una sociedad desarrollada. Debemos
preguntarnos: ¿qué tipo de educación queremos? ¿cuánto cuesta esa educación? ¿cómo
debe ser esa educación? La educación es un proyecto
político de la sociedad, con ella estamos formando los ciudadanos que queremos:
beligerantes, críticos, responsables, activos, transformadores o al contrario,
obedientes, acríticos, consumidores o
productores, creadores o reproductores, pensadores o seguidores. Por medio de
modelos educativos que se desarrollan en los países, que parten de ideologías o
fundamentos filosóficos de común consenso hacia el logro de los grandes
desafíos que pensadores, políticos u otros actores definen como lo ideal, la
meta o la aspiración que desean que sea esa sociedad, usan el sistema educativo
como el medio para lograr esa aspiración. Países que luego de guerras que han
destruido su infraestructura y tejido social, han tenido que revisar con
profundo análisis el camino a seguir para resurgir con más fuerza,
convirtiéndose en potencias en todo sentido. Ejemplos como: Japón, Corea del
Sur, Corea del Norte, Israel, Cuba, entre otros. Ellos han visto la necesidad
de cambiar el rumbo que ha de seguir su sociedad. Esas sociedades- como los lectores
podrán apreciar- son sociedades capitalistas, socialistas o comunistas, pero
todas tienen en común el modelo educativo que implementaron, que les dio la
orientación ideológica, filosófica y política que sus líderes deseaban
imprimirle a la sociedad. Esa orientación no se logra de la noche a la mañana,
es resultado de diseño, planeamiento, implementación, dirección y evaluación de
procesos a mediano y largo plazo, son décadas y siglos los que llevan a lograr
la sociedad que se aspira. En Guatemala necesitamos que con valentía y acuerdos
de los diferentes actores trabajemos por
la sociedad que aspiramos, el modelo
educativo para lograrlo, la escuela en donde se desarrolle ese modelo y el
perfil de profesor para lograr esa aspiración. No es cosa fácil, pero sí muy necesaria, es
todo un desafío en el tiempo pero hay que iniciar el reto, poniéndonos de
acuerdo en lo que deseamos que sea este país. El momento es ahora.
miércoles, 16 de agosto de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
A propósito de nuestra Guatemala
Guatemala es un país con una riqueza extraordinaria en
múltiples áreas, mencionaré algunas: el ambiente, con una diversidad de flora y
fauna especial, la variedad de climas
envidiable para los extranjeros, en minutos podemos pasar del calor al frio o
por una temperatura media, y el colorido de la vegetación puede cambiar de
forma rápida. La diversidad cultural es
otro de los aspectos que nos distingue; somos cuatro pueblos, cada uno de ellos
con su cosmovisión, idioma, forma de vestir y con grandes elementos que los
hacen únicos. Contamos con una riqueza monumental heredada por nuestros
ancestros mayas, ruinas impresionantes, conocimientos matemáticos,
astronómicos, gastronómicos, agrícolas entre otros, la cultura maya aportó
grandes inventos para la humanidad, es más valorada afuera que en nuestro país.
Quien nos ve desde afuera se extraña que,
con tanta diversidad y riqueza,
seamos un país donde abunde la pobreza y
que la desnutrición crónica sea una triste realidad para la mitad de los niños
guatemaltecos. El acceso a la educación es todavía una tarea pendiente, especialmente
para niños entre 0 y 6 años y jóvenes entre 13 y 18 años. El acceso a la salud de
igual forma se torna limitado. Además somos un país violento, la muerte está cada día presente, en
forma de homicidios, asesinatos y como producto de la violencia familiar o
sexual. Somos un país con grandes desigualdades, el país con más aeronaves
privadas que cualquier otro en nuestra región centroamericana y unos pocos son
los dueños de los medios de producción, una
sociedad en donde la corrupción se hizo parte de las prácticas rutinarias, casi
consideradas como normales. Los actos
realizados por malos guatemaltecos han restado impuestos y otros recursos a la población, recursos
económicos que de por sí ya son escasos y que han acrecentado las cuentas de
personas sin escrúpulos, que se han convertido en los nuevos ricos a costa de dejar de hacer o hacer a medias y con mala
calidad, proyectos de impacto para los
guatemaltecos.
Somos un país con mucha riqueza y contradictoriamente
con muchas necesidades, está en nosotros los guatemaltecos hacer un cambio de
rumbo, para que aprovechemos todo nuestro potencial como país y como sociedad,
para tomar las cosas buenas y caminar hacia un horizonte promisorio.
miércoles, 12 de julio de 2017
En torno a una educación moderna
Escucho en múltiples escenarios decir que algo está
mal en la educación actual, opinan de lo bueno del sistema educativo de antaño,
las materias que se enseñaban, la metodología, la calidad de los profesores, la disciplina
con que se trabajaba, etc. Hay muchos puntos de comparación, personas que añoran que se apliquen modelos educativos como los utilizados en el
siglo pasado; algunos van más lejos y sitúan esa buena época en periodos
presidenciales como los de Jorge Ubico o
Juan José Arévalo Bermejo.
En el pasado los niños disfrutaban jugando cincos,
ceras, trompos, yoyos, capirucho, escondite, tenta, avioncito, chiviricuarta, ente
otros. Iban a los barrancos, a los ríos, disfrutaban la naturaleza y la
relación social. No tenían televisión en casa y la forma en que niños y jóvenes disfrutaban
era muy distinta a como disfrutan ahora.
¿Qué hacen los niños ahora? En algunos lugares ya no salen
a la calle, sus juegos son en solitario, utilizando dispositivos novedosos y
modernos, el teléfono inteligente, y el uso de las redes sociales se ha
convertido en una forma de comunicarse, la cantidad de seguidores, contactos o grupos a los que pertenece un
niño o joven es lo que lo le da reconocimiento social. Se ha dejado de tener contacto cara a cara y
se utiliza lo electrónico. La escuela se estancó, mientras la tecnología hizo
que todo se modernizara incluyendo las formas de vida y de actuar socialmente.
Los maestros en su gran mayoría no están al día en el desarrollo de la
tecnología, los niños y jóvenes les llevan mucha ventaja. Los niños son nativos
digitales, los maestros y adultos son migrantes digitales, en muchos casos le
huyen a la tecnología, no pasan de hacer llamadas, usar whatsapp, y si ya lo lograron, tienen cuenta de Facebook.
La educación de hoy debe responder a un nuevo
paradigma, una forma diferente de ver la realidad, la vida y la modernidad, no
podemos desear una educación del pasado
para un presente incierto, moderno, con un desarrollo tecnológico
impresionante. Debemos aspirar al desarrollo de un comportamiento ético y
moral, los buenos modales, respeto, justicia y el bien común. El desarrollo social y humanístico nunca deben perderse del sistema educativo, los conocimientos sobre la
ciencia pura son fundamentales y deben existir en el mismo, hay que estar
claros que no basta con ello, la
educación es más que eso.
viernes, 23 de junio de 2017
En honor a un peruano universal
Dedico estas líneas en honor al gran académico y amigo que ha hecho
aportes a la educación guatemalteca en varias instituciones. Vino a Guatemala
en los años 80 y desde 2007 radica en el país. Este año finaliza su relación
laboral con la Cooperación Alemana y vuelve
a su natal Lima.
Hablo del Dr. Luis Enrique López-Hurtado, profesional del que
hemos aprendido, especialmente de su principal experiencia: la Educación Intercultural
Bilingüe. Maestro que comparte su
conocimiento y que con actitud humilde y
don de gentes, deja huella por donde pasa,
de origen peruano, pero ciudadano del mundo.
Ante su despedida de Guatemala, a solicitud del Ministerio de
Educación se le otorgó el honor del cambio de la Rosa de la Paz y se ha
pedido se le conceda la Orden del Quetzal.
El 19 de junio el Dr. López-Hurtado hizo el cambio de la Rosa, acto
lleno de mucho simbolismo, pues reúne
elementos importantes de nuestro país: lo acontecido durante el
conflicto armado interno y la firma de los Acuerdos de Paz firme y duradera. Ese
sitio es un símbolo del post conflicto y de armonía que ambicionamos los
guatemaltecos. Con este acto se le concede el distintivo de Mensajero de la Paz.
Con lo trascendental del acto, se ha conferido el honor a un
hombre extraordinario que sin ser guatemalteco, ha aportado mucho a la
educación del país.
En la educación intercultural bilingüe hay mucho de su aporte, que
con su sello especial, muchos pueblos de Guatemala se ven beneficiados de la
educación que reciben.
Lo conozco desde hace algunos años. He visto su trabajo en varios
países de América, ha dejado huella por donde pasa. El reconocimiento y
valoración a su trabajo es mencionado en donde ha laborado. Como académico ha aportado sus ideas a través
de los libros que ha escrito y que se distribuyen en Europa y América, así como
profesor de distintas universidades en diferentes países.
Como sociolingüista y especialista en educación bilingüe
intercultural es de los profesionales más reconocidos del continente y sus
aportes son invaluables.
Le rendimos este homenaje por finalizar su trabajo al frente del programa EDUVIDA; sin
embargo, espero no se retire definitivamente de Guatemala y podamos seguir aprendiendo
todos de su saber y don de persona. Es
un hombre sencillo, de gran actitud y comprometido con la educación.
Felicidades amigo y gracias por los aportes a la educación de nuestro país.
viernes, 16 de junio de 2017
Escribo a los padres
Para aquellos hombres que trabajan y luchan a diario para obtener el
bienestar de sus familias, que deben hacer esfuerzos enormes por lograr darles
lo básico para vivir, y que en algunos casos
tienen a una esposa que les apoya para
lograr las metas y con esfuerzo mutuo
hacen su contribución a la sociedad.
También hay hombres que no cuentan con ese respaldo y comparten su
vida con personas que no ayudan, que dedican su vida al lujo, infidelidad, vicios, holgazanería y tantos otros males. A muchas mujeres también les toca una
realidad semejante cuando comparten su vida con hombres con características semejantes
a las descritas.
Al Día del Padre no se le da la misma dimensión que a otras
celebraciones. Hoy escribo en honor a los padres, esos hombres que madrugan,
que trabajan para su familia para darles alimento, vestuario, educación, salud
y recreación, entre otros; y en muchos casos quedándose sin los satisfactores
básicos, aquellos padres que se niegan a sí mismos por darle bienestar a los
demás.
Están los que prefieren no comer para alimentar a sus hijos, que
llegan a su casa y deben seguir trabajando en el quehacer del hogar, que ayudan
a sus hijos en sus tareas escolares, aquellos que deben cocinar los alimentos y
ejercen los dos roles, pues están solos. A esos padres que muy pocos valoran, padres que no tienen tiempo
para celebrar, porque no hay descanso para ellos. A esos padres que con su ejemplo están haciendo ciudadanía y
hacen posible día con día un mejor país.
Este 17 de junio, Día del Padre, saludo a todos los padres, y les
deseo que su trabajo y esfuerzo siga con el mismo ímpetu de siempre o aún más.
Que no esperen el reconocimiento de nadie, y que su orgullo sean los hijos que formaron, que siempre pondrán
en alto su apellido por los valores, principios y conocimientos inculcados.
Que lo bueno que son, sea un estandarte para que cuando formen a
su propia familia, se distingan por la semilla que el padre ayudó a germinar.
También recuerdo con este mensaje a aquellas madres que juegan el
rol de padres y madres a la vez, sea porque son madres solteras, viudas o viven
en compañía de alguien que no desarrolla su papel como tal.
A todos con profundo respeto y admiración les deseo un buen
día, ya que debe ser una buena ocasión
para agradecer, recordar y valorar el gran papel que juega un buen padre en la
sociedad.
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